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El colegio Arzobispo Manuel Vicuña, ubicado en la población La Legua-Emergencia, fue uno de los establecimientos de San Joaquín que más elevó sus resultados en el SIMCE  2006

Colegio Oviedo y Vicuña entre las 30 escuelas líderes del país

Los colegios Cardenal Carlos Oviedo Cavada, de Maipú,  y Arzobispo Manuel Vicuña, de San Joaquín, fueron seleccionados por Fundación Chile, El Mercurio y el banco BBVA dentro de las 30 Escuelas Líderes del país que están educando en contextos de alta vulnerabilidad.

El colegio Cardenal Carlos Oviedo Cavada fue destacado por su especialidad técnico profesional en telecomunicaciones, que se dicta en tercero y cuarto medio en alianza con Cisco System; mientras que el Colegio Arzobispo Manuel Vicuña, porque ha sido calificado como “el colegio que está cambiando La Legua”.

Las directoras de ambos establecimientos de la Fundación Belén Educa, Emelina Carrasco y Eloísa Espinoza,  participaron el viernes 11 de abril en el “Primer Encuentro Nacional de Educación de Calidad contra la Pobreza”, al que asistieron directivos de los otras 28 escuelas seleccionadas, autoridades nacionales y expertos extranjeros.

La especialidad de telecomunicaciones que dicta el colegio Cardenal Carlos Oviedo es una alianza con la empresa Cisco System

La directora del colegio Cardenal Carlos Oviedo, Emelina Carrasco, fue una de las expositoras del seminario,  en una mesa que fue moderada por Teresa Arellano y reforzada con las expertas Bárbara Eyzaguirre y Carmen Sotomayor.

En la ocasión, Emelina Carrasco, dio a conocer los logros que ha obtenido el colegio con el programa Cisco System y entregó alentadoras cifras: el 92,3% de los alumnos egresados en 2007 realizaron su práctica profesional y el 46% continuó estudios superiores. 

Tanto Bárbara Eyzaguirre como Carmen Sotomayor calificaron positivamente el programa de telecomunicaciones y los alcances que ha tenido en nuestro colegio. “Hay una preocupación por contar con los elementos necesarios para que los niños puedan aprender, tienen un laboratorio bien implementado, actualizado, todo lo cual facilita el aprendizaje”, sentenció Bárbara Eyzaguirre.





La importancia de compartir experiencias

Bárbara Eyzaguirre A.*

Creo que es necesario partir celebrando la idea de este seminario, de crear instancias para compartir experiencias educativas que tengan algo que aportar al resto de las escuelas. Muchos equipos educativos están haciendo grandes esfuerzos para encontrar las mejores metodologías para que sus alumnos aprendan de manera más eficiente y significativa; para lograr motivar a los jóvenes; para hacerse cargo del desnivel entre los alumnos de un mismo curso; y distintos niveles socioeconómicos. Cada uno de estos proyectos, seguramente no resolverán el problema global de la educación en nuestro país, pero podrán contribuir con el desarrollo de una idea. Idea que otros podrán tomar, adaptar y perfeccionar.

Probablemente las escuelas que logren entregar una educación de calidad a sus alumnos sean aquellas que estén abiertas a adoptar lo mejor que otros están haciendo. La mirada sobre las experiencias que se destacan tiene que ser una mirada interesada por aprender  y uno una mirada suspicaz. En vez de pensar donde está la trampita de esta escuela que se distingue (por ejemplo pensar que tiene éxito porque seleccionan a  los alumnos, porque tienen más recursos, tienen más contactos, están más cerca de los centros de discusión, no están aisladas, etc.) la actitud debiera ser en cambio, buscar en las experiencias que sobresalen, algo que se pueda rescatar, que sea válido con las restricciones en que uno funciona. Y en esto es esencial ser humilde, reconocer que otros pueden hacerlo mejor por las razones que sean pero que siempre puede haber algo que uno pueda aprender.

Es importantísimo ser pragmático al copiar, no sólo fijarse en las grandes ideas sino que fijarse en lo detalles en la logística, en los sistemas de apoyo, recoger las dificultades que han enfrentado para no caerse en lo mismo, fijarse en la secuencia de pasos para implementar ideas. No tratar de inventar todo nuevamente.

Cabe una preocupación sobre la incorporación de experiencias nuevas. Las escuelas que son como árboles de pascua, que van incorporando cada idea novedosa que aparece, de manera superficial, sin discriminar qué es lo realmente necesario y sin evaluar si están las capacidades para integrar lo nuevo, terminan por banalizar la innovación, perder foco y finalmente bajar sus resultados en vez de mejorarlos.

Es importante tener identificados claramente cuáles son las áreas en las cuales se quiere mejorar y elegir unas pocas en las cuales se concentrarán los esfuerzos. Luego hay que ser metódico, sistemático y perseverante. Primero se deben fijas metas claras y medibles para cada una de las áreas que se desean mejorar, después hay que buscar quienes se destacan en esa área y aprender de ellos. Recoger su experiencia, copiar no sólo el espíritu y el fondo de las ideas, sino que los detalles que siempre hacen la diferencia. Al implementar innovaciones se tiene que hacer una labor importante de difusión interna de las ideas, despertar el entusiasmo y el compromiso del equipo y luego es necesario monitorear en forma constante la experiencia. Lo más probable es que surjan muchos problemas que deben ser abordados para ir afinando y adaptando la propuesta.

Luego viene la parte más difícil de la implementación de una innovación, la institucionalización de la experiencia. Las experiencias innovadoras deben sistematizarse, en el sentido de que deben quedar escritas, deben tener manuales, un registro del historial de las evaluaciones. Si no se hace ese trabajo, se van las personas que promovieron la idea y se pierden las experiencias. Por otro lado, en las escuelas siempre tiene que haber al menos un encargado formal de animar la experiencia, de hacerle seguimiento, de valorar lo que se hace, de estar atento a que no decaiga, de resolver los problemas prácticos que surgen. A lo largo de mis veinte años de trabajo en una escuela gratuita, he visto como mueren programas que tenían buen potencial pero que no lograron anclarse y articularse en el currículo de la escuela.

Partiendo de esta visión y siendo sostenedora de dos colegios, me pregunto qué me gustaría rescatar de las experiencias que se han expuesto.

(….)

Respecto del proyecto del Colegio Cardenal Carlos Oviedo Cavada, y de su programa de formación técnico profesional en el área de telecomunicaciones, con especialidad en el manejo de redes, rescato una serie de elementos:

Primera lección, buscar una alianza entre el sector productivo y el sector educativo. Pienso que los proyectos técnico profesional que no están ligados al mundo del trabajo, y es más, a los que no están conectados con las empresas que están en la avanzada del sistema, tienen el riesgo de enseñar competencias obsoletas. En este caso, están asociados a uno de los más grandes e innovadores del rubro y por lo tanto tienen la tranquilidad que están en la senda correcta.

Otra fortaleza del proyecto es que cuentan con un programa de Studio articulado en esta área y además con una didáctica apropiada para este tipo de aprendizajes. En los estudios técnicos lo recomendable es aprender haciendo y en este proyecto es esa la metodología que se adopta.

También es necesario destacar que hay una preocupación por contar con los elementos necesarios para que los niños puedan aprender, tienen un laboratorio bien implementado, actualizado, todo lo cual facilita el aprendizaje.

Parte importante del proyecto es el sistema de evaluación. La evaluación por competencias permite monitorear el desempeño de los profesores y de los alumnos en forma concreta. Si no hay aprendizaje, rápidamente se constata y esto da oportunidades para corregir a tiempo. También se menciona que se recoge el feedback de las empresas que reciben alumnos en práctica y se hace seguimiento a los ex alumnos, dos medidas importantes para saber si están cumpliendo los objetivos del proyecto.

El programa también aborda bien los aspectos motivacionales. La computación es atractiva para los jóvenes y para aquellos que no han tenido buenas experiencias académicas. Pueden despertar el interés por aprender y el sentido del logro. El certificado internacional de Cisco, que da un pase para el mundo laboral también debiera ser un incentivo importante para esforzarse y aprender.

La alta proporción de alumnos que consiguen prácticas también es un elemento destacable. Sirve para que los alumnos pierdan el miedo al mundo del trabajo, adquieran experiencia tanto laboral como social que les servirá para sus entrevistas para conseguir empleo y también para hacer sus primeros contactos laborales. Esta es una gran fortaleza del programa y muchas veces es difícil de lograr si la escuela no toca muchas puertas.

En relación a los desafíos, creo que como país nos tenemos que acercar a la noción alemana de educación técnica profesional, Junto con la formación de las competencias técnicas que desarrollan los alumnos, ellos se preocupan de una sólida formación en los ramos instrumentales (matemática y lenguaje), que son los que permiten seguir aprendiendo en forma independiente.

Además, persiguen que los alumnos aprendan idiomas (en nuestro caso inglés), para que estos puedan conectarse y ponerse al fía con los que están en la avanzada en tecnología. Por último, dominio de conocimientos básicos de ciencias para entender en profundidad el funcionamiento de la tecnología que lo ocupa. Y esto no sólo porque queremos técnicos de un mejor nivel, sino porque creemos junto con Fuerstein, que el potencial de los jóvenes para aprender es enorme y que el logro siempre va acompañado de satisfacción personal.


 * Psicólogo Educacional de la Universidad Católica de Chile especializada en desarrollo cognitivo. Es Investigadora del Centro de Estudios Públicos con experiencia en programas de mejoramiento de la calidad de la educación en sectores de pobreza y una de las fundadoras y asesora pedagógica de la Escuela San Joaquín (Renca), perteneciente a la Fundación Astoreca. Ha publicado extensamente en el área de educación.