Testimonios

volver

Nancy Silva Pérez, apoderada de alumna de IV Médio de Colegio Cardenal Raúl Silva Henríquez:

“Agradezco a Dios por haberme guiado hasta este colegio” 

 

Me es muy grato dirigirme a ustedes para agradecer a cada uno -señores autoridades, profesor jefe, docentes, administrativos, como tambien a los auxiliares-, quienes de una u otra manera han sido, para nuestros alumnos, los segundos padres, guías, confidentes, consoladores en sus días tristes, ninguno dejó de prestar su hombro para llorar su pena cuando más de uno lo necesitó. 

También, por nuestra formación cristiana, agradecerle a Dios por haberme guiado hasta este colegio, donde mi hija fue acogida con un cariño y una preocupación impagable por sus profesores, quienes con su vocación de servicio como educadores supieron dar todo cuanto mejor pudieron; forjando en cada uno de nuestros alumnos la disciplina, el respeto, reforzando los valores y buenos principios que nosotros los padres hemos enseñado, impartiendo una formación basada en el amor al prójimo, haciendo de ellos hombres y mujeres de gran valor . 

La formación aquí recibida se refleja en esta instancia, ya que el sistema educacional ha tenido la capacidad de entregar a los alumnos una variedad de materiales que permiten el mejor desarrollo de acuerdo a los avances tecnológicos de nuestro tiempo. Esto permitió formar personas capacitadas para enfrentar los distintos desafíos de la vida, ya sea camino a la universidad o al campo laboral. 

Se me hace necesario agregar la cuota de excelencia en el ambiente educacional, preparando a cada niño en la reflexión con capacidad y deducción  para su futuro, ya sea en el campo científico o tecnológico, aplicado al proceso educativo. 

El nivel alcanzado en este establecimiento apunta hacia una entrega de conocimientos y habilidades constantes que dichos alumnos si no todos, la mayoría, y de acuerdo a sus posibilidades, no estará ajeno al ingreso a la universidad o centro de formación técnica, ya que aquí no se termina, sino que comienza un nuevo ciclo, difícil, pero no imposible, y una nueva etapa que los llevará el día de mañana a ser buenos y grandes profesionales. 

Acongojados se están despidiendo de quienes les enseñaron el camino a la felicidad , ya que ésta consiste en ser uno mismo, en servir y hacer lo que nos toca hacer cada día con el verdadero amor que nos engrandece de paz que es lo que buscamos, pues fuimos creados para amar. 

La vida es una opcion de amor, estamos seguros que éste será el mejor regalo que puedan hacerle para sus vidas. 

Al terminar me dirijo al Señor Director don Rodrigo Manriquez, quien me ha honrado al pedirme esto, que será el recuerdo imperecedero de una jornada cumplida con abnegación y sacrificio.