Con una emotiva eucaristía, cargada de gratitud, memoria y esperanza, Fundación Belén Educa cerró las celebraciones de sus primeros 25 años de vida al servicio de la educación de niños, niñas y jóvenes en el país.
Esta significativa ceremonia, reunió en Casa de Retiro al directorio de Belén Educa, mesa directiva, equipos directivos de los colegios y a representantes de Casa Central, reafirmando el sentido cristiano que inspira el proyecto educativo institucional.
Al inicio de la eucaristía, Pedro Larraín, director ejecutivo de Belén Educa agradeció el camino recorrido. “Queremos dar gracias por estos 25 años, impulsados por la convicción profunda de que la educación es un acto de amor, de justicia y de fe. Además, queremos encomendar a cada uno de nuestros estudiantes y a los 5 valores de nuestro Sello Belén, que dan sentido a lo que hacemos”.
Durante la misa, presidida por el padre Luc Yamb, capellán del Colegio Bicentenario Juan Luis Undurraga, se puso especial énfasis en la dimensión comunitaria de Belén Educa, a la luz del texto de la Primera Carta a los Corintios, que recuerda que, aun siendo muchos miembros, todos forman un solo cuerpo.
En esa misma línea, el Evangelio proclamado reafirmó la misión de anunciar la Buena Noticia a los pobres y de trabajar por la dignidad de las personas.
Al momento de las ofrendas, las directoras y el director de los 12 colegios de Belén Educa, el director ejecutivo y el presidente del directorio, presentaron fotografías de sus establecimientos con agradecimiento a por el 2025, las que fueron adheridas a una imagen del “árbol del Sello Belén”.
Carmen Cisternas, vicepresidenta del directorio de la fundación, presentó una de las cápsulas del tiempo, creadas para conmemorar los 25 años y conservar en ellas anhelos, compromisos y sueños vividos durante el año de celebración.
Bendición de las cápsulas del tiempo
Antes de concluir la eucaristía, los presentes se dirigieron al hall central de la Casa de Retiro para ser parte de la ceremonia de bendición de las cápsulas del tiempo.
En su intervención, Pedro Larraín destacó que estas cápsulas representan una memoria agradecida y una proyección de esperanza hacia el futuro.
Agradeció a Dios por el inspirador de la obra, Jorge Cisternas, y por los fundadores que lo acompañaron desde los inicios: Juan Enrique Guarachi y el padre Juan de Castro. También recordó a la señora Paulina Zañartu, esposa de don Jorge, recientemente fallecida.
Luego de un emotivo video conmemorativo que recorrió la vida, visión y herencia de Jorge Cisternas, su hija Carmen leyó una carta, escrita por uno de los nietos de don Jorge.
José Pablo Arellano también compartió una carta: “Al celebrar estos 25 años, he podido recordar el nacimiento de Belén Educa. Estuve en su nacimiento como ministro de Educación y tuve el privilegio de estar en la inauguración del primer colegio, el Cardenal Silva, en marzo de 2000. Ninguno de los que estábamos ahí pudimos imaginar que hoy día Belén Educa serían 12 colegios y casi 14.500 estudiantes”.
Ambas cartas, y otros objetos conmemorativos, fueron guardados en una de las cápsulas.
El acto continuó con el descubrimiento de una vitrina que albergará las 13 cápsulas del tiempo. En ella se fueron instalando las mismas, comenzando por el Colegio Bicentenario Cardenal Raúl Silva Henríquez, el primero de la Fundación.
Al cerrar la vitrina, Pedro Larraín destacó que con este gesto Belén Educa renueva su compromiso de custodiar, transmitir y proyectar el legado fundacional con fidelidad, responsabilidad y esperanza.
La ceremonia concluyó con la bendición de las cápsulas y de toda la comunidad educativa, impartida por el padre Luc Yamb, quien encomendó a Dios la historia recorrida y el camino que la Fundación sigue construyendo.